Una instalación aislada, también llamada «off-grid», es aquella que no está conectada en absoluto a la red eléctrica convencional. Es habitual en viviendas rurales, cabañas o parcelas donde llevar el suministro eléctrico tradicional resultaría muy costoso.
Componentes específicos de una instalación aislada
- Paneles solares: generan la energía, igual que en una instalación conectada a red.
- Regulador de carga: protege la batería de sobrecargas y descargas excesivas.
- Batería de almacenamiento (obligatoria): es el elemento diferencial respecto a una instalación conectada a red, ya que debe cubrir todo el consumo nocturno y los días sin sol.
- Inversor: convierte la corriente continua de la batería en corriente alterna para el consumo doméstico.
- Generador de apoyo (opcional): un grupo electrógeno diésel o de gas para emergencias en periodos de baja producción prolongada.
Diferencias clave respecto a una instalación conectada a red
- No existe compensación de excedentes, porque no hay red a la que verter energía sobrante.
- El dimensionamiento debe ser mucho más conservador y preciso, ya que un error de cálculo puede dejar sin suministro a la vivienda.
- El coste inicial es más elevado debido al tamaño necesario del banco de baterías.
¿Cuándo tiene sentido una instalación aislada?
- Cuando el coste de acometida eléctrica convencional (llevar la línea de la red hasta la vivienda) supera claramente el coste de una instalación solar con baterías.
- En segundas residencias de uso ocasional donde no compensa mantener un contrato eléctrico permanente.
- En parcelas rurales, casetas de aperos o instalaciones de riego agrícola aisladas.